Fundamentos de la Frenología Anal

Consejo Nacional de Ciencia y Técnicas Adivinatorias


por José Tavares, philosophiæ doctor en proctociencias


El ano es uno de los órganos más interesantes del hombre (genéricamente hablando). Aspectos de la conducta humana —tales como la lucidez, la apatía y la ira— tienen relación directa con las contracciones del esfínter anal. Está comprobado que estos movimientos de contracción, por su fuerza y regularidad, producen arrugas que sistemáticamente se aglutinan en el tejido muscular de nuestros cuerpos. Los pliegues y repliegues del ano, entonces, tienen mucho que ver con el behavior del individuo.

Por lo general, se ha encontrado que el número de arrugas por ano es de treinta y tres; siempre y cuando éste se encuentre en completo estado de salud. Repico, la experiencia indica que cada surco mantiene una relación definitiva con el carácter, capacidad mental, longevidad y destino de la persona.

Este último punto es materia de estudio de una novedosa e importante ciencia: la Anomancia; es decir, la investigación del fatum por medio de la lectura de las líneas del sieso. (Y que nada tiene que ver con la adivinación por medio de la uñas, estáis avisados.)

Tomando como punto de referencia a los genitales (norte) y siguiendo la dirección de las manecillas del reloj (que el dios gerundio nos perdone), encontramos que la primera decena de estrías —el monte de Júpiter— corresponde al deseo; la segunda, el monte de Saturno, a la lógica; y la tercera, el monte de Mercurio, al amor. Las tres arrugas restantes denotan ciertos aspectos del carácter humano (éstas varían de persona a persona y es por eso que se les ha denominado rugas aleatorias).


ANÁLISIS ACCIDENTAL DE LAS RUGAS ALEATORIAS

¤ Las rugas aleatorias duras indican timidez y nerviosismo.

¤ Cuando son suaves y elásticas demuestran sensualidad o disposición para el erotismo.

¤ Unas rugas poco aseadas denotan lucidez intelectual, energía y, por raro que parezca, salud mental.

¤ Por desgracia, una cavidad anal con las rugas aleatorias minúsculas y sin vida, ya sean obscuras o rosadas, sugiere decepciones futuras, peleas domésticas continuas, megalomanía academicista y, para rematar, arribismo político.


LOS MONTES: POSICIÓN Y SIGNIFICADO

En mi estudio he clasificado los montes del ano en tres: Júpiter, Saturno y Mercurio. Cabe señalar que este catálogo ha sido facturado con meticulosidad científica, con base en las más sagradas leyes de la Anomancia.

⛰️El monte de Júpiter

Esta primera formación proyecta los mecanismos de ambición, orgullo, entusiasmo y poder.

⛰️El monte de Saturno

O segunda cuadrilla. Se refiere al grupo de pliegues emparentados con las corridas de toros, la religión y el futbol.

⛰️El monte de Mercurio

O cuadrilla final. Corresponde a los mecanismos de la libido. Muestra la liberación de perversiones tales como el amancebamiento con pubertas, la coprofilia, urolagnia, la impermeabilización de techos, etcétera.


NUEVOS ALCANCES DE LA ANOMANCIA

Ciertas células, en especial las del tracto digestivo, poseen verdaderos poderes premonitorios. Estos diminutos pero vigorosos elementos, tienen una capacidad de percepción admirable, ya sea ante eventos futuros, ya sea ante vagos temores relacionados con la etapa anal del desarrollo psicológico. Las percepciones, traducidas en vibraciones protoplásmicas, son enviadas hasta el recto en calidad de información genética de resonancia. Como antenas, las arrugas anales decodifican la información y, a su vez, la liberan en forma de sonoros gases. Llamamos Anomancia a la posibilidad de almacenar e interpretar esas pulsaciones del organismo.

El procedimiento es de lo más sencillo: basta con sentar al interesado (con las nalgas pelonas, claro está) en una fotocopiadora o escáner y pedirle que se tire un flato. La máquina debe accionarse en el momento preciso en que el paciente emite las voces de las heces en camino. Una vez con la radiografía del sieso en acción, se procede al análisis de la información: al sonograma impreso se le trazan dos líneas divisorias y a cada segmento se le aplica la exégesis correspondiente.

(Aquí valdría recalcar que algunos técnicos del misterio como Alejandro Jodorowsky y Uri Geller vienen practicando la Anomancia desde los años 70. Si bien de manera rudimentaria, meramente empírica, estos visionarios revelaron la eficacia y trascendencia de esta nueva ciencia.)

Pero el camino no ha de ser fácil. Son muchos los especialistas que —acaso por un desconocimiento, tan generalizado— niegan los poderes adivinatorios de la hermenéutica anal. A nuestra idea petrificada de la medicina se suma nuestra idea petrificada de ese maravilloso artefacto deyector, el culo. Está más que comprobado que la naturaleza no sólo nos equipó con un agujero tan singular para poder lanzar nuestros desperdicios al mundo. Tampoco lo hizo únicamente para la práctica del sadismo anal. No, que visión más trunca. La natura, en su infinita sabiduría, nos proporcionó un boquete inferior para explorar y entender nuestro sino dentro del planeta tierra.

Y esto es sólo la punta de un iceberg inmenso, lleno de conocimientos novedosos. Pero habrá que remar contra marea: la Anomancia debe destruir la “medicina” para alcanzar la vida. Porque sí, porque todos tenemos la vida retratada en el ano.




Textos: Arturo Pizá Malvido

www.apiza.com

Capítulo 17 de la novela Este morir a gotas (mención honorífica en el Juan Rulfo para Primera Novela y finalista del premio La sonrisa vertical, Tusquets Ed, 1998).